Puede que lleves tres semanas en el cargo o quince años. El detalle cambia; el fondo se repite.
Delegas y vuelve mal, así que terminas haciéndolo tú. Instalas un cambio y a las dos semanas todo volvió a como estaba. Persigues a tu gente tarea por tarea para que algo avance. Tienes una conversación pendiente hace semanas. Y la agenda, que debería ser tuya, te maneja a ti.
Sirves de sobra. Lo que faltó es que alguien te entrenara para dirigir, porque lo que te hizo bueno ejecutando no es lo que el cargo te pide ahora.


