Estás en el medio, y el medio es el lugar más difícil de toda la organización. Arriba te bajan objetivos que no negociaste; abajo tienes un equipo que ya está al límite.
Se supone que absorbes las dos presiones sin que se note. Arrancas un cambio con todo y a las tres semanas nadie se acuerda. Tus reuniones se llenan de gente que asiente y no se compromete. Y cada día te cuesta más leer la política sin volverte un poco más cínico.
Sabes liderar. Lo que nadie te enseñó es a hacerlo desde el sándwich, amortiguando lo de arriba y lo de abajo al mismo tiempo.


